Canciller español visita Cuba.

El canciller español, Miguel Angel Moratinos, llegará hoy a Cuba buscando liberaciones de presos políticos y para intentar desactivar la huelga de hambre del disidente Guillermo Fariñas.

 

Su viaje pretende dar legitimidad internacional al diálogo entablado en mayo entre el presidente Raúl Castro y la Iglesia Católica, que llevó hasta ahora a la liberación de un preso con su salud muy deteriorada y en silla de ruedas y discretas mejoras en la situación de otros 12 detenidos políticos.

Moratinos ha dicho que espera “resultados positivos” de su visita de dos días a La Habana, donde se reunirá con el canciller Bruno Rodríguez, con el cardenal Jaime Ortega y probablemente con el presidente Raúl Castro.

“Esperamos apoyar el esfuerzo que se está llevando a cabo entre la Iglesia Católica y las autoridades cubanas”, dijo Moratinos.

La salud de Fariñas está seriamente comprometida tras 130 días en huelga de hambre para reclamar la liberación de 26 presos políticos enfermos, aumenta las expectativas y también la presión en torno a la visita de Moratinos.

Cuba advirtió el sábado que sus médicos están agotando los recursos para mantenerlo con vida y que el psicólogo de 48 años corre riesgo de muerte debido a un coágulo en la yugular.

Fariñas dice que llevará su huelga hasta el final. El diario oficial del régimen cubano, Granma, publicó el sábado una inusual nota en la que se habla del estado crítico del “paciente Guillermo Fariñas”, sin referirse a su condición de opositor ni al motivo de su ayuno, y se asegura que los médicos están llegando al “limite” de sus posibilidades para salvarle la vida.

La última visita de Moratinos, en octubre de 2009, condujo a la excarcelación de un preso político muy enfermo. En 2008, había logrado la liberación de otros cuatro. “El canciller español ha dicho que viene a apoyar el diálogo y podrían haber sorpresas”, comentó en La Habana un diplomático europeo.

 Los contactos de Castro y la Iglesia Católica son percibidos como un desarrollo positivo, considerando que Cuba negaba hasta hace poco la existencia misma de presos políticos en sus cárceles.

 Algunos analistas consideran también significativo que Cuba, que no tolera “interferencias” en sus asuntos domésticos, haya aceptado la incorporación del canciller español como observador al proceso. “Imagino que Moratinos no va a venir a Cuba para irse con las manos vacías”, estimó Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos.


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